Política en Guatemala
EXCLUSIVO Las raíces de la “Nueva Política” en crisis
Raíces enfrenta disputas internas en Quetzaltenango y la salida de dirigentes en Mixco y San Miguel Petapa, mientras surgen cuestionamientos sobre el crecimiento de sus adhesiones.
En Quetzaltenango, un grupo de adherentes encabezado por Renée Elgueta asegura que trabajó en la recolección de firmas, organizó la estructura territorial y celebró una asamblea departamental que ahora la dirigencia nacional de “Raíces” intenta dejar sin efecto.
Las bases acusan a Samuel Pérez y al diputado José Orlando Pérez de buscar el control del departamento para influir en futuras candidaturas. Mientras Samuel Pérez rechaza cualquier imposición y sostiene que la reunión incumplió normas internas, excluyó adherentes y careció del consenso necesario.
Las versiones son contrapuestas, pero el conflicto deja al descubierto la pregunta fundamental sobre quién es realmente dueño del proyecto político: las personas que lo construyen en los territorios o una dirigencia nacional con poder para reconocerlas o desplazarlas.
Las rupturas territoriales de Raíces
Lo ocurrido en Mixco y San Miguel Petapa impide reducir el problema a una disputa personal en Xela.
Los concejales Cindy Rodríguez y Mario Anderson abandonaron Raíces junto con parte de sus bases, alegando falta de respaldo para fortalecer su fiscalización dentro de la Municipalidad de Mixco. Sin embargo, la dirigencia del proyecto político respondió que esas salidas no afectan al proyecto.
Poco después, el concejal quinto de San Miguel Petapa, Brayan Bautista, también anunció que se apartaba de la agrupación y que posteriormente definiría su futuro político, en medio de cuestionamientos vecinales por algunas de sus votaciones junto con la administración municipal.
Una renuncia puede explicarse por ambiciones individuales, pero varias rupturas territoriales en pocos días revelan una crisis de conducción. Cuando las bases sirven para recoger adhesiones, llenar actividades y legitimar discursos, pero se vuelven prescindibles al momento de disputar poder, la participación interna termina convertida en simple decoración.
El crecimiento de las adhesiones bajo cuestionamiento
Los cuestionamientos también alcanzan el crecimiento de las adhesiones. Los datos oficiales muestran que Raíces pasó de 17,798 adherentes el 24 de abril a 27,494 el 12 de mayo y llegó a 41,972 el 3 de agosto.
Estas cifras obligan a una explicación amplia y verificable. Raíces debería publicar la procedencia territorial de las adhesiones, los resultados de su depuración, el financiamiento de las jornadas y los mecanismos utilizados para garantizar que cada firma fuera libre y auténtica.
La legitimidad de un partido no depende solamente de superar un requisito numérico, sino también se construye demostrando cómo fueron obtenidas esas adhesiones y permitiendo que quienes hicieron posible la organización participen en sus decisiones.
De FCN-Nación a Raíces: el problema de las estructuras partidarias
El mismo estándar con el que se criticó a Jimmy Morales y a FCN-Nación debe aplicarse a Samuel Pérez y a cualquier dirigente que pretenda utilizar una estructura partidaria como vehículo personal.
FCN llevó a Morales a la Presidencia, creció alrededor del poder y terminó cancelado después de perder representación.
Este fenómeno no es una excepción, sino la norma, pues no es secreto que de las fracturas de la UNE surgieron TODOS y VOS; figuras de VAMOS migraron hacia Nuevos Tiempos; una facción del Partido Patriota formó Victoria; y disidentes de la GANA construyeron CREO.
Cambian los colores, los nombres y los eslóganes, pero sobreviven operadores que saltan de partido, compran espacios, heredan estructuras o se apropian de organizaciones completas.
El partido deja entonces de ser una comunidad política y se convierte en un cascarón controlado por una élite interna, donde los candidatos son inquilinos temporales, las bases funcionan como fuerza electoral y la ideología se sustituye por negociaciones de candidaturas.
La crisis de la “Nueva Política”
Guatemala ha visto competir a más de ochenta partidos desde 1985 y la mayoría desapareció después de una o dos elecciones. La confianza ciudadana en ellos permanece por debajo del quince por ciento porque demasiadas organizaciones nacen para ganar una elección y no para construir un proyecto de país.
La crisis de Raíces es un ejemplo de cómo las estructuras institucionales son utilizadas para neutralizar bases, acomodar candidaturas y concentrar decisiones. Raíces será otra promesa fallida de renovación.
Así, el fracaso de “La Nueva Política” no se demuestra denunciando los abusos de los adversarios, sino aceptando límites cuando se tiene el control.
Un partido que silencia sus propias raíces termina inevitablemente sin raíces.



