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El Niño gana fuerza y podría alcanzar su mayor intensidad a finales de 2026
El Niño se fortalece y podría alcanzar niveles históricos entre octubre y diciembre de 2026, según pronósticos climáticos.
El fenómeno de El Niño podría intensificarse durante los últimos meses de 2026 y extender sus efectos hasta 2027, de acuerdo con las proyecciones difundidas por organismos especializados en el monitoreo climático.
Los pronósticos apuntan a que el episodio alcanzaría su mayor intensidad durante el último trimestre del año.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), con sede en Ecuador, estima que el evento podría alcanzar su pico de intensidad entre octubre y diciembre.
La evolución prevista coloca a este fenómeno climático bajo especial seguimiento debido a la posibilidad de que su magnitud supere registros históricos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que un episodio de El Niño puede prolongarse hasta 18 meses.
En el caso del evento actual, los registros citados indican que comenzó en junio de 2026, según información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).
Un escenario que podría superar registros históricos
Uno de los principales datos contenidos en el boletín del CIIFEN es la probabilidad de que la magnitud del actual episodio supere los registros históricos disponibles desde 1950.
El centro ecuatoriano estima en 69% la posibilidad de que El Niño alcance una magnitud superior a los registros históricos de ese período.
La previsión refuerza la atención sobre el comportamiento del fenómeno durante los próximos meses.
Según información publicada por la agencia de noticias EFE, el Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó en su más reciente informe la posibilidad de que el episodio registrado entre octubre y diciembre próximo se convierta en «un histórico evento que exceda la fuerza» de fenómenos anteriores hasta 1950, cuando comenzaron los registros, con 2,5 grados centígrados por encima de la temperatura usual.
«Con un evento de esta magnitud, la probabilidad de experimentar impactos consistentes con El Niño son mayores, pero no están garantizadas. En resumen, El Niño se está fortaleciendo, con una probabilidad superior al 90% de un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-27 en el hemisferio norte», expuso.
El período de mayor intensidad
Las previsiones concentran el período de mayor intensidad entre octubre y diciembre de 2026.
Esto significa que la evolución del fenómeno durante el último trimestre será determinante para establecer qué tan cerca se encuentra el episodio de los niveles previstos por los organismos de monitoreo.

El comportamiento de El Niño no se limita necesariamente al momento en que alcanza su mayor intensidad.
La OMM establece que estos episodios pueden extenderse hasta 18 meses, por lo que el fenómeno que comenzó en junio de 2026 podría mantenerse durante parte de 2027.
¿Qué es El Niño?
El Niño es un fenómeno climático asociado con un calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico, acompañado por modificaciones en la circulación atmosférica.
Entre las características señaladas se encuentran aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico y aires del oeste más intensos, condiciones que contribuyen a un aumento de la cizalladura vertical del viento.
Su comportamiento puede modificar los patrones climáticos habituales en distintas regiones, aunque la intensidad y los efectos concretos dependen de la evolución que presente cada episodio.
Un nombre ligado a la actividad pesquera
El término El Niño tiene un origen relacionado con las comunidades pesqueras de Perú y Ecuador.
Según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los pescadores de ambos países comenzaron a utilizar esta denominación para referirse a la aparición de aguas inusualmente cálidas cerca de Navidad.
Este calentamiento tenía consecuencias para la actividad pesquera, debido a la reducción de las capturas.
Con el paso del tiempo, el concepto pasó a utilizarse para describir un fenómeno climático de alcance mucho mayor y con efectos sobre los patrones atmosféricos y oceánicos.




