Economía
Del efectivo al QR: así está cambiando la forma de cobrar de las empresas guatemaltecas
Para las empresas, tarjetas, transferencias, códigos QR, links de pago y teléfonos convertidos en terminales de cobro están ampliando las alternativas para recibir dinero y reduciendo gradualmente la dependencia exclusiva del efectivo.
La forma de pagar y cobrar en Guatemala atraviesa una transformación. Aunque el efectivo continúa teniendo una presencia importante en la economía, empresas, comercios y emprendimientos disponen cada vez de más alternativas para recibir dinero sin que billetes y monedas cambien de manos.
Tarjetas de crédito y débito, pagos sin contacto, transferencias electrónicas, códigos QR, links de pago y billeteras digitales forman parte de un ecosistema que está modificando no solo la experiencia del consumidor, sino también la operación financiera de las empresas.
Los datos permiten dimensionar el cambio.
Más de 146 millones de operaciones liquidadas electrónicamente
Las operaciones liquidadas en quetzales a través del Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR) del Banco de Guatemala pasaron de 27.4 millones en 2020 a 146.4 millones en 2025.
Esto representa un crecimiento aproximado de 433% en cinco años.
Solo entre 2021 y 2025, el número de operaciones aumentó de 43.8 millones a 146.4 millones, más de tres veces la cantidad registrada cuatro años antes.
En términos monetarios, durante 2025 el sistema liquidó operaciones por aproximadamente Q5.3 billones.
Dentro de esta infraestructura se encuentra la Cámara de Compensación Automatizada (CCA), mediante la cual se compensan electrónicamente transacciones entre bancos y sociedades financieras.
El monto en quetzales canalizado mediante la CCA aumentó de aproximadamente Q344.9 mil millones en 2021 a Q787.5 mil millones en 2025, un crecimiento cercano al 128%.
Estas cifras no representan exclusivamente compras realizadas por consumidores en comercios el LBTR también procesa otras operaciones financieras, pero permiten observar la aceleración de la infraestructura por la que circula electrónicamente el dinero en Guatemala.

Pero Guatemala todavía tiene una brecha digital
El crecimiento de la infraestructura financiera contrasta con el nivel de utilización de servicios financieros digitales entre la población.
Datos del Global Findex 2025 del Banco Mundial, construidos a partir de información recopilada en 2024, muestran que alrededor del 38.3% de los adultos guatemaltecos posee una cuenta financiera, frente a niveles considerablemente mayores en América Latina y el Caribe.
El indicador muestra una evolución frente a 2011, cuando la proporción era de 22.3%, aunque todavía evidencia un amplio segmento de la población fuera del sistema financiero formal.
El Banco Mundial también reporta que alrededor del 22.6% de los adultos guatemaltecos realizó o recibió un pago digital durante el año de referencia.
La cifra es particularmente relevante para las empresas: aunque existen cada vez más herramientas digitales para cobrar, su adopción depende también de que consumidores y pequeños negocios tengan cuentas, conectividad y confianza para utilizarlas.
Esto significa que la transformación no supone la desaparición inmediata del efectivo. Guatemala se encuentra más bien en una etapa de convivencia entre ambos mundos.

Del POS al teléfono celular
Para las empresas, el cambio también puede observarse en las herramientas disponibles para recibir pagos.
La terminal POS tradicional ya no es la única alternativa. En Guatemala existen soluciones que permiten aceptar pagos sin contacto, generar códigos QR, enviar links de pago o utilizar determinados teléfonos celulares como terminales.
NeoNet, por ejemplo, ofrece diferentes soluciones para comercios y empresas, desde terminales POS hasta mecanismos de comercio electrónico.
Cuik permite recibir pagos con tarjetas mediante tecnología sin contacto desde teléfonos Android compatibles con NFC, además de generar códigos QR para realizar cobros.
El modelo resulta especialmente relevante para emprendedores y pequeños negocios porque reduce la necesidad de disponer de una terminal convencional para comenzar a aceptar determinados pagos electrónicos.
El QR entra al comercio
Los códigos QR representan otra pieza de esta transformación.
NeoPOS permite que los establecimientos reciban pagos mediante tarjetas físicas, tecnología sin contacto y dispositivos digitales, además de generar códigos QR para completar determinadas transacciones.
Para un negocio, la evolución significa que el punto de venta comienza a convertirse en un espacio donde convergen distintas formas de pago.
El consumidor puede utilizar efectivo, presentar una tarjeta, acercar su teléfono o realizar una operación mediante un código QR, dependiendo de las soluciones disponibles en cada establecimiento.
Las redes sociales también se convierten en caja registradora
La digitalización está cambiando incluso el lugar donde ocurre una venta.
Para los emprendimientos que comercializan productos mediante WhatsApp, Instagram o Facebook, cerrar una transacción ya no necesariamente requiere que el cliente llegue físicamente al negocio.
Los links de pago permiten enviar al comprador un enlace para completar la operación a distancia.
Este modelo resulta especialmente relevante para pequeñas empresas nacidas en redes sociales, negocios que realizan entregas a domicilio y emprendimientos que todavía no cuentan con una plataforma propia de comercio electrónico.
Para empresas con sitios web o aplicaciones, las pasarelas de pago permiten integrar el cobro directamente dentro del proceso de compra.
Cobrar también se convierte en estrategia de venta
La digitalización tiene otra dimensión económica: la forma de pago puede influir en la decisión de compra.
Las cuotas, pagos recurrentes y otras modalidades permiten que el comercio utilice el mecanismo de cobro como parte de su estrategia comercial.
Para una empresa, esto significa que elegir cómo aceptar dinero deja de ser únicamente una decisión administrativa.
También puede afectar el alcance de sus ventas, la experiencia del consumidor, la velocidad con que recibe los recursos y los costos asociados a cada transacción.
¿Cuánto cuesta dejar el efectivo?
La transición, sin embargo, no es gratuita.
Mientras recibir efectivo no implica directamente una comisión por procesamiento, las herramientas digitales pueden incorporar tarifas por transacción, afiliaciones, equipos o servicios adicionales.
A cambio, pueden reducir el manejo físico de dinero, facilitar ventas a distancia, automatizar registros y ampliar las alternativas disponibles para los consumidores.
Para las pequeñas empresas, la decisión pasa entonces por comparar cuánto cuesta aceptar un pago frente a cuánto negocio podrían perder si no ofrecen el mecanismo que prefiere el cliente.
La conectividad también continúa siendo determinante. Un negocio necesita acceso a internet, una cuenta dentro del sistema financiero y, dependiendo de la herramienta, dispositivos compatibles para aprovechar plenamente estas soluciones.
Una transformación que apenas comienza
Los datos muestran dos velocidades dentro de la misma economía.
Por un lado, la infraestructura financiera guatemalteca procesa un volumen cada vez mayor de operaciones electrónicas. Las operaciones liquidadas en quetzales mediante el LBTR crecieron más de cinco veces entre 2020 y 2025.
Por otro, los indicadores de inclusión y utilización de servicios financieros muestran que una parte importante de la población todavía se encuentra fuera de la economía digital.
Para las empresas, esta brecha representa simultáneamente un desafío y una oportunidad.
El efectivo difícilmente desaparecerá en el corto plazo, especialmente en una economía donde la bancarización todavía tiene amplio espacio para crecer. Pero el avance de tarjetas, transferencias, códigos QR, links de pago y billeteras está ampliando progresivamente las alternativas disponibles.
La competencia en los próximos años podría no estar únicamente en determinar quién ofrece más formas de pago, sino quién consigue que cobrar digitalmente sea suficientemente sencillo, económico y accesible para que también lo adopten las micro y pequeñas empresas guatemaltecas.




