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Economía

Del combustible a la comida: el alza del diésel aumenta la presión sobre el bolsillo de los guatemaltecos

El alza del diésel en Guatemala aumenta los costos de transporte y añade presión al precio de los alimentos. Conoce cómo impacta al consumidor.

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Del combustible a la comida: el alza del diésel aumenta la presión sobre el bolsillo de los guatemaltecos
Creatividad: Centra News / imagen elaborada con IA

El precio del diésel se acerca a los Q50 por galón en Guatemala, mientras productos esenciales como el maíz y el frijol también registran incrementos. Aunque no existe una sola causa detrás del encarecimiento de los alimentos, el aumento de los combustibles añade presión a una cadena de costos que comienza en la producción y el transporte y termina en el bolsillo de los consumidores.

El diésel se acerca a Q50 por galón

Los combustibles han registrado nuevos incrementos durante septiembre. Este martes 15, precios observados en estaciones de servicio ubicaron el galón de diésel hasta en Q49.39, mientras la gasolina regular alcanzó Q42.59 y la superior Q44.59.

La cifra resulta particularmente relevante en el caso del diésel debido a su utilización en actividades productivas y en el transporte de mercancías.

El incremento ha sido acelerado. El monitoreo de la Dirección General de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (MEM), correspondiente al período del 31 de agosto al 7 de septiembre, situaba el diésel en autoservicio en Q46.37 por galón, frente a los Q44.71 registrados anteriormente.

La gasolina regular había pasado de Q38.64 a Q40.93 y la superior de Q40.58 a Q43.06 durante ese mismo período.

¿Por qué el diésel importa para el precio de los alimentos?

El efecto económico del incremento del diésel no se limita a quienes llenan directamente el tanque de un vehículo.

Buena parte de los productos que consumen diariamente los guatemaltecos debe movilizarse desde las zonas de producción hacia centros de acopio, mercados, supermercados, tiendas y otros puntos de venta.

Por ello, cuando aumenta de forma sostenida el costo del combustible utilizado para transportar mercancías, también aumenta uno de los componentes de la estructura de costos de la cadena de comercialización.

Esto no significa que un aumento de Q1 en el diésel provoque automáticamente un incremento equivalente en los alimentos. El precio final depende también de factores como producción, disponibilidad, estacionalidad, condiciones climáticas, intermediación, almacenamiento, importaciones y comportamiento de la demanda.

Sin embargo, mientras más tiempo permanezcan elevados los costos de transporte, mayor puede ser la presión para que una parte de esos costos termine trasladándose a los precios pagados por el consumidor.

Maíz y frijol también registran aumentos

La presión ocurre en momentos en que dos productos fundamentales en la alimentación de los guatemaltecos ya presentan incrementos.

De acuerdo con información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) citada por medios nacionales, el precio mayorista del maíz blanco acumuló un aumento de Q70.50 por quintal en tres semanas, de los cuales Q52 correspondieron a una sola semana.

El frijol negro también registró incrementos.

Sin embargo, en este caso existe otro factor determinante: la disponibilidad del producto. Las condiciones de sequía han afectado las expectativas de producción y reducido la oferta de algunos granos básicos.

Esto significa que el aumento del maíz y el frijol no puede atribuirse exclusivamente al precio de los combustibles. Lo que ocurre es una combinación de presiones: una menor disponibilidad puede elevar el precio del producto mientras el encarecimiento del transporte aumenta los costos necesarios para llevarlo hasta el consumidor.

Una cadena que termina en el consumidor

El recorrido de un alimento permite dimensionar el problema.

Un producto agrícola debe ser cosechado, trasladado hacia un centro de distribución o mercado mayorista y posteriormente movilizado hacia mercados cantonales, supermercados, tiendas y otros establecimientos.

En varias de esas etapas interviene el transporte terrestre.

Para productores, transportistas y comerciantes existen inicialmente dos posibilidades frente al incremento de costos: absorberlo, reduciendo sus márgenes, o trasladar una parte al siguiente eslabón de la cadena.

Cuando los incrementos son persistentes, la capacidad de absorberlos puede reducirse y aumentar la posibilidad de que lleguen gradualmente al precio final.

El Congreso aprobó Q2 mil 500 millones para contener los precios

Ante el incremento de los combustibles, el Congreso aprobó el Decreto 21-2026, que establece un mecanismo temporal con precios de referencia de Q39 por galón para el diésel y la gasolina regular y Q41 para la gasolina superior.

La normativa contempla hasta Q2 mil 500 millones para financiar el mecanismo de estabilización.

Sin embargo, su implementación sufrió un retraso después de que se presentaran observaciones al decreto, por lo que los precios establecidos todavía no se habían reflejado inmediatamente en las estaciones de servicio.

La diferencia es considerable. Frente a los Q39 establecidos como referencia para el diésel, este 15 de septiembre se reportaron precios de hasta Q49.39, una brecha superior a Q10 por galón.

Combustibles y sequía: dos presiones sobre los alimentos

El comportamiento de los precios durante las próximas semanas dependerá de más de una variable.

Por un lado, el costo internacional de los derivados del petróleo continúa presionando el precio de los combustibles importados por Guatemala. Por otro, las condiciones climáticas están afectando la producción agrícola y la disponibilidad de determinados alimentos.

El Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna) de la Universidad Rafael Landívar advirtió recientemente que alrededor de 377 mil hectáreas de cultivos podrían encontrarse en riesgo ante las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.

Para los hogares guatemaltecos, la combinación resulta especialmente sensible: el combustible afecta directamente el presupuesto de quienes utilizan vehículos y también forma parte de los costos de movilización de mercancías, mientras una menor oferta agrícola puede ejercer presión adicional sobre los precios de productos esenciales.

Por ahora, el diésel acercándose a los Q50 y el incremento observado en algunos granos básicos colocan nuevamente el costo de vida en el centro de la discusión económica. El comportamiento de los combustibles, las cosechas y los precios de los alimentos durante las próximas semanas determinará cuánto de estas presiones termina reflejándose finalmente en la mesa de los guatemaltecos.

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