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Escuelas vacías en La Guaira tras inicio del año escolar por temor a nuevos sismos

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El inicio del nuevo año escolar en el estado costero de La Guaira estuvo marcado por la ausencia de estudiantes en las aulas, luego de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio que dejaron más de 6,500 muertos y redujeron cientos de edificios a escombros. La ciudad, ubicada a 40 kilómetros de Caracas y reconocida por su balneario, enfrenta aún las consecuencias del peor desastre natural que ha vivido el país en décadas.


Aulas desiertas y miedo persistente

Aunque las escuelas reabrieron oficialmente esta semana, la mayoría permanecieron vacías. En la Unidad Educativa Diocesana Juan Pablo II, con capacidad para más de 600 alumnos, apenas siete niños asistieron a clases, pese a que más de 300 están inscritos. El temor a nuevas réplicas mantiene a muchos padres en casa, mientras otros consideran que el regreso es necesario para recuperar la normalidad.

Voces de la comunidad educativa

El director del centro, Marco Antonio Espinoza, aseguró que el retorno será gradual y seguro, con énfasis en el bienestar emocional de estudiantes y personal.

“Es normal tener miedo, dadas las cientos de réplicas registradas desde los terremotos, pero también es admirable el deseo de los sobrevivientes de continuar con sus actividades”

Afirmó.

La maestra Yanet Domínguez, de quinto grado, indicó que los padres han expresado dudas sobre la seguridad estructural del edificio.

“Les dije que sí, que se realizaron mejoras este año y que no debían tener miedo de enviar a sus hijos”

comentó, subrayando la importancia de recuperar la confianza en los espacios educativos.

Escuelas convertidas en refugios

El terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 convirtió más de 60 escuelas en refugios para miles de personas sin hogar, lo que ha complicado aún más el reinicio de las actividades educativas. Decenas de centros resultaron dañados y otros permanecen cerrados, mientras las autoridades trabajan en la reconstrucción y en garantizar condiciones mínimas de seguridad.


Un regreso marcado por la resiliencia

La situación refleja el impacto prolongado del desastre, donde el regreso a clases se convierte en un desafío logístico y emocional. Para algunos padres, como Amni Núñez, enviar a sus hijos al colegio es un acto de resiliencia:

“Necesitan comprender que el mundo sigue girando y que tenemos que aprender a vivir con esta nueva realidad”.

El inicio del ciclo escolar en La Guaira se perfila como un proceso lento y complejo, en el que la educación busca abrirse paso entre el miedo, la reconstrucción y la esperanza de que la vida cotidiana pueda retomarse.

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