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Elecciones en Brasil 2026: Lula y Flavio Bolsonaro llegan separados por cuatro puntos
Brasil vota entre Lula y Flavio Bolsonaro en una elección cerrada que podría definirse en segunda vuelta el 25 de octubre.
Brasil celebra este domingo una de sus elecciones presidenciales más ajustadas de los últimos años.
Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro llegan como principales contendientes a una jornada que difícilmente quedaría resuelta en primera vuelta, de acuerdo con el último sondeo citado de Datafolha.
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar entre las 8:00 y las 17:00 horas mediante el sistema de urna electrónica. Además de presidente, el electorado escogerá a los 27 gobernadores, renovará dos tercios del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados.
La disputa presidencial enfrenta dos proyectos políticos distintos, pero también ocurre en medio de una fuerte polarización, cuestionamientos sobre la actuación del Poder Judicial y una atención poco habitual desde Estados Unidos.
Lula y Flavio Bolsonaro llegan separados por cuatro puntos
La encuesta de Datafolha publicada este sábado coloca a Lula con 42% de intención de voto, frente al 38% de Flavio Bolsonaro.
Al considerar únicamente los votos válidos, la diferencia sería de 45% contra 42%, un resultado que, de mantenerse, impediría que alguno alcance la mayoría necesaria para cerrar la elección este domingo.
El escenario proyectaría una segunda vuelta para el 25 de octubre.
Allí, según el mismo sondeo, la competencia se estrecha todavía más: Lula registra 47% y Bolsonaro 46%, dentro de un escenario de empate técnico.
La incertidumbre también se refleja en el rechazo. Ambos candidatos registran un 45% de electores que asegura que no votaría por ellos bajo ninguna circunstancia.
Lula busca un cuarto mandato; Flavio disputa su primera presidencial
A sus 80 años, Lula intenta obtener un cuarto mandato presidencial. Gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó al Palacio del Planalto en 2023.
Esta será su séptima elección presidencial.
Flavio Bolsonaro, de 45 años, senador por Río de Janeiro e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, compite por primera vez por la Presidencia.
Su candidatura surgió después de que su padre quedara fuera de la competencia electoral. Según la información proporcionada, Jair Bolsonaro cumple una condena superior a 27 años de prisión por la trama vinculada con el intento de revertir el resultado electoral de 2022.
Trump entra en la recta final de las elecciones de Brasil
La influencia de Estados Unidos se convirtió en uno de los asuntos que marcaron la campaña.
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la elección brasileña como “muy importante” para su país y aseguró que seguirá los resultados de cerca.
Además, Flavio Bolsonaro fue recibido por Trump en la Casa Blanca en mayo y participó anteriormente en la conferencia conservadora CPAC, donde describió a Brasil como “el campo de batalla donde se disputará el futuro del hemisferio”.
La relación entre Washington y Brasilia ha atravesado momentos de tensión.
Estados Unidos impuso aranceles a productos brasileños y sanciones a funcionarios en respuesta a lo que consideró una persecución contra Jair Bolsonaro.
Lula, por su parte, ha utilizado la defensa de la soberanía brasileña como uno de los ejes de su discurso.
“Brasil no cabe en el patio de nadie”, afirmó recientemente.
Cierre de sedes diplomáticas genera controversia
La tensión aumentó el viernes, cuando Estados Unidos cerró temporalmente su embajada en Brasilia y consulados ante una supuesta amenaza de bomba.
La Policía Federal investigó el episodio sin encontrar, según la información proporcionada, elementos que confirmaran el riesgo.
La campaña de Lula solicitó a la Justicia Electoral investigar el hecho como una posible interferencia externa.
También surgieron señalamientos sobre un supuesto financiamiento estadounidense a organizaciones que actúan contra el Supremo Tribunal Federal (STF) y sospechas desde sectores oficialistas sobre posibles recursos extranjeros destinados a la campaña de Flavio Bolsonaro.
El candidato opositor ha negado esas acusaciones.
Hasta ahora, los señalamientos descritos no equivalen a una determinación judicial de interferencia electoral, por lo que deberán distinguirse las denuncias políticas de cualquier hecho que posteriormente pueda ser probado.
Dos modelos económicos y de seguridad compiten por el poder
Las diferencias entre ambos candidatos se extienden a economía, seguridad, organización estatal y políticas sociales.
Lula propone reducir la jornada laboral a 40 horas semanales sin reducción salarial, mantener aumentos reales del salario mínimo y conservar los programas sociales.
También plantea crear un Ministerio de Seguridad Pública y alcanzar la deforestación cero para 2030.
Flavio Bolsonaro presenta una agenda de reducción del tamaño del Estado, con recortes de ministerios y disminución de impuestos.
En seguridad, propone endurecer la respuesta contra el crimen organizado, declarar a determinadas facciones como organizaciones narcoterroristas y construir cinco cárceles de máxima seguridad, tomando como referencia políticas aplicadas en El Salvador.
El candidato opositor también plantea establecer límites al poder del Supremo Tribunal Federal.
El Poder Judicial entra en el centro de la disputa
La campaña estuvo marcada por una presencia particularmente fuerte del Poder Judicial.
Uno de los episodios que aumentó la tensión fue el caso del Banco Master y su propietario, Daniel Vorcaro.
Según la información proporcionada, el escándalo alcanzó tanto al entorno de Flavio Bolsonaro como al del magistrado Alexandre de Moraes.
Flavio había solicitado 134 millones de reales —unos US$26 millones— para producir una película sobre su padre, mientras que el estudio jurídico de la esposa de Moraes había suscrito con el banco un contrato por 131 millones de reales, equivalentes a unos US$25 millones.
Un pedido de investigación contra Moraes profundizó posteriormente las diferencias internas dentro del tribunal.
Flavio Bolsonaro cuestiona decisiones judiciales
La tensión alcanzó también la organización de los debates.
Una jueza electoral prohibió mostrar el atril vacío de Lula durante un debate de TV Globo al que el presidente había decidido no asistir. Flavio Bolsonaro se retiró posteriormente del encuentro denunciando censura y el programa terminó cancelado.
Los dos principales candidatos, por tanto, no llegaron a enfrentarse directamente en un debate durante la campaña.
Flavio convirtió las críticas al Poder Judicial en parte de su estrategia electoral y ha recordado que el próximo presidente tendrá la posibilidad de nombrar a cuatro de los 11 integrantes del Supremo Tribunal Federal.
La abstención podría ser decisiva
Más allá de las diferencias ideológicas, existe un factor capaz de inclinar una elección extremadamente cerrada: quién efectivamente acuda a votar.
Datafolha señala que el 47% de los brasileños considera que existe menos interés en estas elecciones que en las de 2022.
En aquella elección, la abstención se aproximó al 21%, equivalente a más de 30 millones de ciudadanos.
Para Lula, una elevada ausencia de votantes podría representar un problema debido al peso que tienen entre sus electores los sectores de menores ingresos.
Por esa razón, su campaña concentró parte de la recta final en movilizar a ese segmento y a los mayores de 70 años.
Flavio Bolsonaro, mientras tanto, intenta concentrar el denominado voto útil de la derecha, buscando captar a quienes inicialmente respaldaban candidaturas menores.
Brasil puede alterar nuevamente el mapa político de Sudamérica
El resultado tendrá implicaciones que superan las fronteras brasileñas.
Brasil concentra aproximadamente la mitad de la población y del producto interno bruto de América del Sur, por lo que cualquier cambio político en Brasilia tiene un peso considerable en la región.
La elección ocurre después de victorias de candidatos de derecha en distintos países sudamericanos, de acuerdo con la información proporcionada.
Una victoria de Flavio Bolsonaro profundizaría ese giro regional. Una reelección de Lula, en cambio, mantendría a Brasil como el principal gobierno sudamericano encabezado por la izquierda.
Sin embargo, el impacto regional dependerá no solo del ganador presidencial, sino también de la composición que surja del Congreso y de los resultados en los principales estados brasileños.
San Pablo será otro resultado para observar
Uno de los estados clave será San Pablo.
Los sondeos anticipan una posible reelección del gobernador Tarcísio de Freitas, cuyo papel podría resultar relevante si la elección presidencial llega a segunda vuelta.
Una participación activa de De Freitas en una eventual campaña de Flavio Bolsonaro podría reforzar al candidato opositor en el estado con mayor peso electoral del país.
Brasil se prepara para un posible balotaje
Los sondeos disponibles dibujan una elección sin margen amplio para ninguno de los principales candidatos.
Lula llega adelante en primera vuelta, pero Flavio Bolsonaro mantiene una distancia suficiente para disputar el resultado en un eventual balotaje.
La abstención, el traslado de votos de los candidatos menores y los resultados en estados decisivos pueden convertirse en factores determinantes después de este domingo.
Brasil no solo elegirá entre dos candidatos con proyectos claramente diferentes. También pondrá a prueba un sistema político marcado durante esta campaña por la polarización, los cuestionamientos al Poder Judicial y las acusaciones de influencia extranjera.
Si ninguno supera la mitad de los votos válidos este domingo, la definición quedará para el 25 de octubre, en un escenario que las encuestas anticipan prácticamente empatado.





