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La crisis industrial argentina reaviva el debate sobre el modelo de Milei
Fábricas en penumbras
En Esteban Echeverría, la fábrica de zapatos Kioshi, que en 2023 empleaba a 120 personas, hoy apenas sostiene 14 puestos. Su director, Emmanuel Fernández, asegura que “el mercado interno está muerto” y que la avalancha de importaciones ha reducido aún más las posibilidades de venta.

Cierres y despidos
La Unión Industrial Argentina (UIA) denunció la pérdida de 90.000 empleos industriales desde agosto de 2023. En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó que la producción manufacturera cayó un 5% entre junio y julio de 2026, el mayor retroceso en 16 meses.
En Zárate, la planta química Clariant cerró en 2025 tras decidir importar insumos desde Brasil. De los 42 trabajadores despedidos, solo dos consiguieron empleo formal; el resto, como Miguel Márquez, sobreviven con trabajos informales como Uber.
Un modelo en disputa
El presidente Javier Milei insiste en que su política de austeridad y desregulación “no es negociable” y defiende que los empleos destruidos en un sector se recrearán en otros más competitivos. Sin embargo, gremios como el de la industria del cuero denuncian una desindustrialización deliberada, con 26.000 puestos perdidos y una contracción del 24% en la producción.

Impacto social
La crisis industrial se refleja en la vida cotidiana: empleados piden adelantos para pagar transporte, fábricas reducen horarios por falta de pedidos y miles de familias dependen de trabajos informales. Según encuestas recientes, el empleo y los salarios han desplazado a la inflación como la principal preocupación de los argentinos, un desafío político para Milei de cara a las elecciones de 2027.


