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Milei endurece la Ley de Migraciones: Argentina podrá negar el ingreso y expulsar extranjeros por mensajes de odio
Argentina endurece su política migratoria con un decreto que restringe el ingreso y permanencia por mensajes de odio.
El Gobierno de Argentina oficializó una modificación a la Ley de Migraciones que incorpora nuevas causales para impedir el ingreso al país y cancelar la residencia de extranjeros que promuevan mensajes de odio o inciten a la violencia contra la Nación, los argentinos o personas por su nacionalidad.
La medida fue establecida mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 681/2026, publicado en el Boletín Oficial, y forma parte de una reforma impulsada por el presidente Javier Milei.
Además de restringir el ingreso, la normativa permite revocar permisos de residencia y avanzar con la expulsión de quienes incurran en las conductas contempladas por el decreto.
El Ejecutivo sostuvo que el objetivo es fortalecer los mecanismos de protección del Estado frente a expresiones que, según argumenta, afectan la convivencia y representan un riesgo para la seguridad y el respeto hacia la identidad nacional.

¿Qué cambia con el nuevo decreto migratorio en Argentina?
La reforma incorpora nuevas disposiciones al artículo 29 de la Ley de Migraciones, estableciendo como causal para negar el ingreso al país la promoción de mensajes de odio, la incitación a la violencia contra la Argentina, los argentinos o personas por razón de su nacionalidad.
La normativa también alcanza a quienes participen o instiguen actos considerados de ultraje contra los símbolos patrios nacionales.
De igual forma, el decreto modifica el artículo 62 de la legislación migratoria para permitir que la Dirección Nacional de Migraciones cancele la residencia de extranjeros cuando se comprueben esas conductas.
Dependiendo de cada caso, la autoridad podrá intimar a la persona a abandonar el país dentro de un plazo determinado o disponer directamente su expulsión.
El decreto excluye las críticas protegidas por la Constitución
El texto del DNU aclara expresamente que estas disposiciones no podrán aplicarse a expresiones de disenso ideológico ni a críticas de carácter político, académico o ciudadano que se encuentren protegidas por la Constitución argentina.
Con esa precisión, el Gobierno diferencia las manifestaciones de opinión de aquellas conductas que, según el decreto, impliquen incitación al odio, violencia o ataques dirigidos contra la Nación y sus símbolos.
Los argumentos del Gobierno de Javier Milei
En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo afirma que durante los últimos meses se registró un incremento de mensajes de odio y expresiones de hostilidad dirigidas contra la Argentina, su cultura y su identidad nacional.
Según el Gobierno, estas acciones afectan la convivencia social y justifican la incorporación de nuevas herramientas legales dentro de la política migratoria para regular el ingreso y permanencia de extranjeros.
Como respaldo jurídico, el decreto cita un criterio de la Corte Suprema de Justicia en el que se reconoce la facultad soberana de cada Estado para establecer las condiciones bajo las cuales admite o rechaza el ingreso de ciudadanos extranjeros.

La medida ya fue publicada y ahora pasará al Congreso
El DNU fue publicado este jueves en el Boletín Oficial y entrará en vigor el 31 de julio de 2026.
Aunque la normativa ya comienza a regir, deberá ser remitida a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, instancia que analizará su validez antes de emitir un dictamen para que ambas cámaras se pronuncien sobre su aprobación o rechazo.
El Gobierno ratificó la decisión tras la publicación del decreto
Poco después de la publicación del DNU, la Oficina del Presidente difundió un comunicado en la red social X en el que reafirmó la decisión del Ejecutivo.
En el mensaje se indicó que la medida responde a recientes manifestaciones de hostilidad dirigidas contra la República Argentina y sus ciudadanos, reiterando que la defensa de la Nación y de sus símbolos forma parte de la política adoptada por el Gobierno.
La decisión surge en medio de una controversia internacional
La publicación del decreto ocurre días después de que diversas figuras públicas extranjeras realizaran críticas contra Argentina tras la final del Mundial de 2026.
De acuerdo con la información oficial, el Gobierno vinculó esos hechos con una campaña de mensajes hostiles contra el país.
Posteriormente, el portavoz presidencial, Adrián Ravier, señaló que esa hipótesis apuntaba a sectores que, según afirmó, buscan desacreditar al modelo impulsado por la actual administración.




