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Jefa de gabinete de la OEA abandona el cargo en medio de investigación por corrupción y reaviva cuestionamientos sobre la gestión de Albert Ramdin
Su salida reaviva cuestionamientos sobre la gestión del máximo representante del organismo hemisférico.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) enfrenta una nueva controversia luego de que Xaviera Jessurun, jefa de gabinete del secretario general Albert Ramdin, dejara su cargo en medio de investigaciones por presuntos actos de corrupción, fraude y lavado de dinero vinculados a su gestión en Surinam.
La salida de la funcionaria ocurre a pocas semanas de la Asamblea General de la OEA, prevista del 22 al 24 de junio en Panamá, en un momento en que el organismo hemisférico enfrenta crecientes exigencias de transparencia y rendición de cuentas por parte de algunos Estados miembros.
Fuentes de la organización confirmaron que Jessurun ya no forma parte del equipo cercano del secretario general, aunque hasta el momento la OEA no ha emitido una explicación oficial detallando las circunstancias de su salida.
Investigación en Surinam
Jessurun aparece vinculada a una investigación que se remonta a 2022 y que involucra presuntas irregularidades en la gestión de la Compañía de Aviación Surinamesa (SLM), la aerolínea estatal de ese país.
Según información divulgada por medios locales y documentos judiciales, la exfuncionaria integró la dirección de la empresa durante el período bajo investigación. Las pesquisas incluyen posibles delitos relacionados con corrupción, fraude y blanqueo de capitales.
En diciembre de 2025, Jessurun compareció ante un tribunal junto al exdirector gerente de la compañía, Paul de Haan, para responder a los señalamientos formulados por la Fiscalía de Surinam.
A pesar de que la investigación ya estaba en marcha, la funcionaria continuó ocupando uno de los puestos de mayor confianza dentro de la estructura de la OEA hasta su reciente salida.
Revocación de visa diplomática
La situación cobró mayor notoriedad luego de que el medio argentino Infobae informara que la visa diplomática de Jessurun habría sido revocada por las autoridades estadounidenses, medida que podría obligarla a abandonar Estados Unidos, donde se encuentra la sede principal de la OEA en Washington.
Consultado por diversos medios, un funcionario del Departamento de Estado evitó pronunciarse sobre el caso específico, señalando que las normas de privacidad impiden comentar situaciones individuales relacionadas con visas o procesos migratorios.
Cuestionamientos a la administración de Ramdin
El caso también ha vuelto a poner bajo la lupa la gestión del secretario general Albert Ramdin, quien asumió el liderazgo de la OEA el pasado 30 de mayo y que desde el inicio de su mandato ha enfrentado cuestionamientos internos por presuntas prácticas administrativas irregulares.
Según denuncias realizadas el año pasado por fuentes internas de la organización, Ramdin habría autorizado gastos considerados excesivos en viajes internacionales, remodelaciones de oficinas y medidas de seguridad dentro de la sede del organismo.
Entre los señalamientos figura una gira por Europa que incluyó visitas al Vaticano y a la ciudad francesa de Niza durante la Cumbre de los Océanos. De acuerdo con las denuncias, durante ese viaje se habrían utilizado servicios de transporte de lujo cuyo costo superó los 25 mil dólares.
Asimismo, se cuestionó la remodelación del octavo piso del Edificio F de la OEA, una de las áreas utilizadas por la Secretaría General. Según las fuentes, las modificaciones incluyeron medidas de seguridad especiales y cambios estructurales que algunos funcionarios consideraron innecesarios.
Otro de los puntos más polémicos fue precisamente el nombramiento de Jessurun como una de las colaboradoras más cercanas de Ramdin. Los denunciantes aseguraban que la funcionaria carecía de experiencia diplomática significativa y que habría recibido mejoras salariales fuera de los parámetros habituales de la organización.
Las mismas fuentes acusaron a la administración de incurrir en prácticas de favoritismo, opacidad administrativa y uso inadecuado de recursos institucionales. Sin embargo, hasta la fecha no se han hecho públicas investigaciones formales o resoluciones oficiales que confirmen dichas acusaciones contra Ramdin.
Presión de Estados Unidos
La controversia se produce en un momento particularmente delicado para la OEA. Estados Unidos, principal financiador del organismo, ha impulsado en los últimos años una agenda orientada a fortalecer los mecanismos de supervisión, transparencia y eficiencia administrativa.
La organización depende en gran medida de los aportes financieros estadounidenses para su funcionamiento, lo que ha incrementado la presión sobre la Secretaría General para garantizar una gestión transparente de los recursos.
En declaraciones ofrecidas meses atrás, Ramdin reconoció que algunos sectores del gobierno estadounidense mantenían reservas sobre el rumbo de la organización. No obstante, aseguró que su administración buscaría fortalecer la credibilidad institucional mediante el diálogo y las reformas internas.
Asamblea General bajo la sombra de la polémica
La salida de Jessurun añade un nuevo elemento de tensión a la próxima Asamblea General de la OEA, donde representantes de los Estados miembros debatirán temas relacionados con democracia, gobernabilidad, derechos humanos y fortalecimiento institucional.
Aunque las investigaciones que involucran a la exjefa de gabinete se desarrollan fuera del ámbito de la organización, el caso ha generado interrogantes sobre los mecanismos de selección y supervisión de altos funcionarios dentro del organismo hemisférico.
Por ahora, la OEA no ha anunciado quién asumirá de manera permanente las funciones que desempeñaba Jessurun, mientras continúan las investigaciones judiciales en Surinam y persisten los cuestionamientos sobre la gestión de la actual Secretaría General.





