Mundo
OMS alerta por avance del ébola en medio de la guerra en Congo
OMS alerta que la guerra en Congo dificulta contener el brote de ébola y agrava la crisis humanitaria en Ituri.
La guerra que persiste en el este de la República Democrática del Congo está agravando el brote de ébola y dificultando la respuesta sanitaria en una de las regiones más inestables del continente africano.
La advertencia fue hecha este miércoles 27 de mayo por el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien pidió un alto el fuego inmediato para permitir el acceso seguro de equipos médicos y humanitarios.
Según la OMS, el brote registrado en la provincia de Ituri ya supera la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias.
Desde mediados de mayo, el organismo ha contabilizado 10 muertes confirmadas por ébola, además de 220 fallecimientos sospechosos y más de 900 posibles casos vinculados a la enfermedad.
La agencia advirtió que la propagación real podría ser mayor, debido a las limitaciones para rastrear contagios en zonas afectadas por la violencia armada.
El conflicto complica la contención del virus
Violencia y desplazamientos frenan la respuesta médica
La situación en el este del Congo se ha deteriorado por los enfrentamientos entre distintos grupos armados. Desde 2021, la insurgencia del AFC/M23, respaldada por Ruanda, ha tomado control de varias áreas estratégicas, mientras los combates aumentaron en intensidad desde inicios de 2025.
En ese contexto, la OMS aseguró que los desplazamientos masivos de población están empujando a personas potencialmente expuestas al virus hacia campamentos saturados, dificultando los esfuerzos de aislamiento y seguimiento de contactos.
Tedros Adhanom Ghebreyesus afirmó que detener la transmisión depende completamente del acceso humanitario, especialmente porque la cepa Bundibugyo del ébola —la que actualmente circula en el país— no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobado.
Ataques y desconfianza afectan al personal sanitario
La violencia también ha alcanzado directamente a los equipos de salud. Dos tiendas de aislamiento instaladas por la ONG Alima fueron incendiadas por una multitud que exigía recuperar el cuerpo de una persona fallecida por la enfermedad.
El incidente terminó cuando soldados realizaron disparos de advertencia para dispersar el disturbio.
En varias zonas rurales de Ituri, la presencia del Estado ha sido limitada durante décadas, lo que ha debilitado la confianza de las comunidades hacia las autoridades sanitarias. Expertos consideran que esta desconfianza representa uno de los mayores obstáculos para controlar el brote.
Pierre Boisselet, director del instituto de investigación Ebuteli, explicó que medidas como el aislamiento de pacientes, los entierros seguros y el rastreo de contactos dependen en gran parte de la cooperación comunitaria, algo complejo en un escenario marcado por la guerra y la fragmentación territorial.
Médicos buscan reducir tensiones con las familias
Ante el rechazo y temor de algunas comunidades, personal sanitario ha comenzado a permitir visitas supervisadas de familiares a pacientes hospitalizados, como una estrategia para reducir tensiones y fomentar que más personas busquen atención médica.
Ganou Lamissa, coordinador logístico de Alima, señaló que mantener la comunicación entre enfermos y sus familias ayuda a generar tranquilidad y transparencia sobre las condiciones de atención dentro de los centros médicos.
Mientras tanto, la OMS reiteró su llamado urgente a detener las hostilidades para contener el brote. “No podemos generar confianza en la comunidad ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”, afirmó Tedros, al insistir en que la prioridad debe ser proteger vidas humanas.




