Conecta con nosotros
  • Volcano Summit 2026

Mundo

FBI cierra Operación Riptide con más de 200 arrestos y millones incautados al cibercrimen

El FBI concluyó la Operación Riptide con más de 200 arrestos y millones incautados a redes de cibercrimen.

Publicado hace

en

FBI cierra Operación Riptide con más de 200 arrestos y millones incautados al cibercrimen
Foto: Archivo

El FBI concluyó la Operación Riptide, una campaña internacional de 60 días contra redes de cibercrimen, fraude digital e infraestructura utilizada para cometer delitos en línea.

La operación dejó más de 200 arrestos, incautaciones de criptomonedas y otros fondos, además del desmantelamiento de servidores, dominios y servicios empleados por organizaciones criminales.

De acuerdo con el FBI, los estadounidenses reportaron más de 20,000 millones de dólares en pérdidas por delitos cibernéticos durante el último año, un escenario que llevó a la agencia a concentrar recursos en las estructuras financieras y tecnológicas que permiten operar a estas redes.

La ofensiva involucró a autoridades estadounidenses y socios internacionales.

Según el balance divulgado por el FBI, durante los 60 días se desarrollaron 13 operaciones coordinadas, se congelaron o incautaron más de 23 millones de dólares en criptomonedas y otros fondos, y se inició el proceso para devolver otros 31 millones de dólares en activos virtuales robados por ciberdelincuentes norcoreanos.

Una ofensiva contra toda la infraestructura criminal

La estrategia de Riptide no se limitó a detener sospechosos.

El FBI buscó afectar los servicios que permiten que las organizaciones criminales funcionen: servidores, dominios, plataformas de comunicación, herramientas digitales y mecanismos utilizados para mover dinero.

El balance oficial señala que seis ciberdelincuentes fueron extraditados para enfrentar la justicia en Estados Unidos.

Además, las autoridades realizaron más de 150 entrevistas y registros y se incautaron 170 dominios y servidores vinculados con actividades criminales.

El resultado refleja un cambio en la forma de perseguir este tipo de delitos: en lugar de concentrarse únicamente en los autores de una estafa, las autoridades también buscan interrumpir la infraestructura que permite reproducir los ataques a gran escala.

El caso de Outsider

Uno de los golpes más relevantes estuvo dirigido contra Outsider, una plataforma china de “phishing como servicio” que proporcionaba infraestructura y kits para crear campañas de suplantación de identidad.

La operación fue ejecutada por el FBI con apoyo de Google y Black Lotus Labs. Según la investigación del Buró, Outsider había utilizado más de 8,000 dominios de phishing desde 2023 y sus operaciones estuvieron relacionadas con aproximadamente 3.87 millones de tarjetas de crédito robadas y pérdidas estimadas en 1,900 millones de dólares.

Las autoridades incautaron dominios vinculados con sus servidores administrativos, una tienda de comercio electrónico utilizada para probar los kits de phishing y aproximadamente 100,000 dólares en USDT.

También intervinieron miles de dominios empleados para distribuir las páginas fraudulentas.

El caso muestra la dimensión que puede alcanzar el phishing como servicio, un modelo en el que los delincuentes pueden acceder a herramientas e infraestructura ya preparada para ejecutar campañas contra víctimas.

Dinero, criptomonedas y lavado de fondos

Otra de las investigaciones alcanzó infraestructura vinculada con filiales del Grupo Huione, un conglomerado empresarial con sede en Camboya.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que una acción contra infraestructura utilizada por el grupo formó parte de Riptide y estuvo relacionada con servicios empleados para mover ganancias procedentes de fraudes de inversión en criptomonedas, delitos cibernéticos y otros esquemas ilícitos.

La persecución del dinero se convirtió así en uno de los componentes centrales de la campaña.

Para las autoridades, desarticular los mecanismos utilizados para recibir, transferir y convertir fondos ilícitos puede afectar directamente la capacidad operativa de las organizaciones criminales.

También hubo condenas y acusaciones

La Operación Riptide incluyó casos que llegaron a diferentes etapas del proceso judicial.

Entre ellos se encuentran condenas contra ocho personas por su participación en una conspiración internacional relacionada con robo de carga, así como acusaciones contra cinco ciudadanos de Ghana señalados de presuntamente participar en estafas románticas dirigidas contra estadounidenses.

En otro caso, dos personas recibieron condenas de 6.5 años de prisión por participar en un esquema de robo de dinero de cajeros automáticos mediante el malware Ploutus, con el que se sustrajeron millones de dólares en distintos puntos de Estados Unidos.

También fue condenado Barry Augustinsky por dirigir durante varios años un esquema de fraude mediante VoIP dirigido principalmente contra adultos mayores, además de lavar las ganancias obtenidas y facilitar información crediticia falsa para sostener el mecanismo de fraude.

La inteligencia artificial cambia las estafas

La ofensiva también puso de relieve un problema cada vez más complejo para investigadores y usuarios: las herramientas disponibles para los ciberdelincuentes son más sofisticadas.

El exagente del FBI Scott Augenbaum explicó que la inteligencia artificial puede facilitar la creación de mensajes fraudulentos, sitios web falsos y clonaciones de voz.

Una de las consecuencias es que algunas señales tradicionales para identificar una estafa son menos confiables.

La ausencia de errores ortográficos o gramaticales, por ejemplo, ya no constituye por sí misma una garantía de que un correo electrónico sea legítimo.

Las herramientas actuales permiten generar comunicaciones mucho más convincentes y hacer que un intento de fraude resulte más difícil de detectar a simple vista.

El FBI promete mantener la presión

El cierre de los 60 días no significa el final de las investigaciones.

El propio FBI señaló que continuará trabajando con autoridades extranjeras y empresas privadas para atacar las redes criminales desde distintos puntos.

Brett Leatherman, subdirector de la División Cibernética del FBI, sostuvo que los ciberdelincuentes utilizan las fronteras, el anonimato y la infraestructura alquilada para dificultar las investigaciones, pero aseguró que las recientes acciones permitieron reducir esas ventajas.

El FBI presentó Riptide como una operación enfocada no solo en identificar a los responsables, sino también en interrumpir el ecosistema tecnológico y financiero que sostiene el cibercrimen.

Send this to a friend