El pacto evita un incremento drástico de impuestos a productos y da margen para nuevas negociaciones.
La tensión comercial entre Bruselas y Washington podría encontrar una salida antes del 7 de agosto, gracias al precedente del pacto entre EE.UU. y Japón.
Beijing estudia limitar producción en sectores clave como automóviles y paneles solares para frenar caída de precios y desempleo.