Nacionales
Marzo marca el giro climático en Guatemala
El inicio de marzo abre una fase clave en el calendario climático del país: la transición de la temporada fría a la cálida.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh) anticipa un mes de contrastes, con el acercamiento del verano, temperaturas en ascenso y el paso de dos frentes fríos antes de que el calor gane mayor protagonismo.
La perspectiva mensual confirma que el país se encuentra en un período intermedio, en el que aún pueden sentirse remanentes del frío, pero con una tendencia progresiva hacia condiciones más cálidas en la mayoría de regiones.
Dos frentes fríos antes del aumento térmico
Según el Insivumeh, de octubre de 2025 a febrero de 2026 se registraron 12 frentes fríos de los 13 previstos para la temporada. Para marzo están pendientes dos y uno más en abril, lo que significa que todavía podrían presentarse descensos temporales de temperatura y variaciones en las condiciones habituales.
Sin embargo, el patrón dominante apunta a un incremento gradual del calor conforme avance el mes, especialmente en las regiones tradicionalmente más cálidas.
Temperaturas previstas por región
Regiones cálidas: máximas de hasta 36 grados
En áreas como Petén, Caribe, Valles del Oriente, Bocacosta y Pacífico, las temperaturas máximas podrían oscilar entre 28 y 36 grados Celsius. Estos valores reflejan el comportamiento típico previo al establecimiento pleno de la temporada cálida.
Altiplano y región central: clima más templado
En el Altiplano y la región central —incluido el departamento de Guatemala— las máximas se ubicarían entre 19 y 28 grados, mientras que las temperaturas medias podrían situarse entre 13 y 22 grados Celsius.
Estas cifras muestran una diferencia marcada entre las distintas zonas del país, característica habitual del relieve y la diversidad climática de Guatemala.
Panorama climático: ¿qué dicen los modelos internacionales?
El Insivumeh también compartió información basada en modelos del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos sobre el comportamiento del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
De acuerdo con estos análisis, las condiciones de La Niña —asociadas a mayor presencia de lluvias— se debilitarían durante marzo, dando paso a una alta probabilidad de condiciones neutrales en el trimestre marzo-abril-mayo.
En los gráficos difundidos por la institución, las probabilidades de La Niña disminuyen considerablemente para ese período.
En contraste, los modelos indican que en el trimestre mayo-junio-julio aumenta a más del 50% la probabilidad de formación del fenómeno de El Niño, tradicionalmente vinculado con temperaturas más elevadas.
Estas condiciones podrían extenderse durante el resto del año e incluso hacia el último trimestre de 2026, mientras que la probabilidad de La Niña no superaría el 10%.
No obstante, el Servicio Meteorológico estadounidense advierte que, aunque existe entre un 50% y 60% de probabilidad de que se forme El Niño hacia finales del verano, la incertidumbre de los modelos sigue siendo considerable. Además, los pronósticos realizados en esta época del año tienden a presentar menor precisión.





