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Siria en alerta: Damasco prohíbe el alcohol y crecen temores por libertades civiles
La medida desata un fuerte debate social y genera preocupación por posibles restricciones más amplias en derechos individuales.

La reciente prohibición de la venta de alcohol en gran parte de Damasco ha encendido un intenso debate en Siria, donde ciudadanos, activistas y analistas advierten que la medida podría ir más allá de una simple regulación comercial y reflejar un cambio profundo en las libertades individuales del país.
La decisión impacta directamente a bares y restaurantes que durante décadas ofrecieron bebidas alcohólicas como parte de la vida social de la capital.
Las autoridades municipales establecieron que únicamente se permitirá la venta de alcohol para llevar y en botella cerrada en algunos barrios de mayoría cristiana, lo que ha generado cuestionamientos sobre posibles divisiones sociales.
Durante años, el gobierno de la familia Assad priorizó un modelo más laico, permitiendo cierta flexibilidad en prácticas sociales. Sin embargo, tras los cambios políticos recientes, muchos ciudadanos perciben esta prohibición como una señal de un giro hacia políticas más conservadoras.
“Damasco siempre ha sido una ciudad diversa y abierta; decisiones como esta afectan su esencia”, señalan voces críticas desde el sector cultural.
El impacto económico también genera preocupación. La crisis que atraviesa Siria podría agravarse con el cierre de establecimientos, pérdida de empleos y una posible reducción del turismo internacional. Analistas advierten que limitar el consumo de alcohol a zonas específicas podría incluso fomentar tensiones sectarias, al asociar prácticas sociales con identidades religiosas.
Más allá del tema del alcohol, expertos consideran que esta decisión forma parte de una serie de restricciones vinculadas a la llamada “moral pública”, incluyendo normas sobre vestimenta, espacios mixtos y comportamiento social.
Para muchos, esto evidencia una creciente intervención del Estado en la vida privada, lo que despierta temores sobre el futuro de las libertades en el país.
El debate sigue abierto en Siria, donde una parte de la población respalda la medida por razones culturales y religiosas, mientras otra advierte que podría ser el inicio de cambios más profundos en la gobernanza y en la convivencia social.
Vía: DW
















