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Asfura, aliado de Trump, asume la presidencia de Honduras y promete una lucha frontal contra la inseguridad

Asumió la presidencia de Honduras con una agenda centrada en seguridad, cooperación con Estados Unidos y revisión de las relaciones con China.

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Asfura, aliado de Trump, asume la presidencia de Honduras y promete una lucha frontal contra la inseguridad
AFP

El conservador Nasry “Tito” Asfura, aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras con el compromiso de enfrentar “de frente” la inseguridad en uno de los países más violentos y empobrecidos de Centroamérica.

La llegada de Asfura al poder pone fin a cuatro años de gobierno de izquierda y consolida para Estados Unidos un nuevo aliado en la región, en un contexto marcado por el avance de gobiernos conservadores en países como Chile, Bolivia, Perú y Argentina.

Durante una ceremonia austera en el Congreso Nacional, el mandatario de 67 años aseguró que la seguridad será una prioridad de su administración.
“Seguridad, de frente a luchar contra la inseguridad, no tengan duda de eso”, afirmó al prestar juramento.

Entre sus principales propuestas se encuentra el refuerzo de la presencia policial en zonas conflictivas, con el objetivo de recuperar el control territorial, así como la implementación de un plan antiextorsión.

Honduras enfrenta desde hace años el accionar de pandillas como la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18, declaradas organizaciones terroristas durante la administración Trump y con presencia también en Estados Unidos, El Salvador y Guatemala.

Asfura ha anticipado que pondrá fin al estado de excepción decretado por su antecesora, Xiomara Castro, una medida similar a la aplicada en El Salvador por el presidente Nayib Bukele y que ha sido cuestionada por organizaciones de derechos humanos.

Aunque su partido cuenta con el bloque legislativo más numeroso, no alcanza la mayoría absoluta, por lo que el presidente llamó a respaldar su agenda de gobierno, sin detallar aún los proyectos prioritarios.
“Para mí no existen diferencias ni colores políticos, no existen ideologías que nos vayan a dividir”, sostuvo.

El proceso electoral estuvo marcado por un ajustado margen de victoria, denuncias de fraude y señalamientos sobre la intervención del entonces presidente estadounidense.

Un “nuevo capítulo” con Estados Unidos

Previo a las elecciones, Trump amenazó con recortar la ayuda a Honduras si no resultaba electo su candidato. Ya en funciones, Asfura evitó responder si pedirá a Washington frenar las deportaciones de migrantes, limitándose a señalar que debe “hablar varios temas” con su homólogo estadounidense.

La encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, Colleen Hoey, afirmó en la red social X que el nuevo gobierno marca “el inicio de un nuevo capítulo” en la relación bilateral.

En Honduras, donde el 60 % de la población vive en situación de pobreza, las remesas enviadas por unos dos millones de migrantes en Estados Unidos representan cerca de un tercio del PIB.

Asfura busca además que Washington restablezca el Estatus de Protección Temporal (TPS), que beneficia a unos 60 mil hondureños.

De raíces palestinas, el mandatario se reunió recientemente en Washington con el secretario de Estado, Marco Rubio, y posteriormente sostuvo un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En la cita con Rubio se abordó una mayor cooperación en seguridad y migración, temas clave para la política estadounidense hacia la región.

Entre Estados Unidos y China

Estados Unidos es el destino de cerca del 60 % de las exportaciones hondureñas, y tras la reunión con Rubio se anunció la intención de negociar un acuerdo de libre comercio.

En medio de la competencia geopolítica entre Washington y Pekín, Asfura evaluará retomar relaciones con Taiwán, luego de que Honduras estableciera vínculos diplomáticos con China en 2023 durante el gobierno de Xiomara Castro.

El presidente ha señalado que revisará los compromisos adquiridos con Pekín y redefinirá la relación bilateral, sin confirmar una eventual ruptura.
“En 2024, lo que le compramos a China ronda los 3.000 millones de dólares, mientras Honduras no les vende ni 40 millones”, explicó a AFP la economista Liliana Castillo.

Asfura reiteró que su gobierno buscará atraer inversión extranjera, impulsar la infraestructura y reducir el gasto público, en un país cuya deuda representa el 45 % del PIB, según cifras oficiales.

“¡Honduras, no te voy a fallar. Vamos a estar bien!”, expresó el presidente al abandonar el Congreso, ante la prensa.

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