Vida y Entretenimiento
Cineasta Kenneth Muller cuestiona viabilidad de la Ley de Fomento Cinematográfico y advierte riesgos financieros y políticos
En entrevista, el director analiza las debilidades estructurales de la iniciativa y plantea la necesidad de un modelo basado en inversión privada, transparencia y sostenibilidad fiscal.
El análisis jurídico-institucional de la iniciativa conocida como Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual (Decreto 27-2019) ha generado fuertes cuestionamientos dentro del debate público. Diversas voces sostienen que su diseño normativo abre la puerta a mayores riesgos de corrupción, incremento de la burocracia y niveles elevados de opacidad en la gestión de recursos públicos.
Bajo la apariencia de fomento cultural, la propuesta concentra amplias facultades en órganos administrativos con controles débiles, creando un circuito cerrado donde autorizaciones, financiamiento y supervisión podrían depender más de decisiones discrecionales que de criterios técnicos verificables. Para algunos analistas, el modelo no fortalecería la industria, sino que la sometería a un aparato estatal pesado y costoso, con potencial de politización del cine y exposición a captura institucional.
En ese contexto, distintas voces del sector audiovisual han comenzado a pronunciarse. Una de ellas es la del cineasta guatemalteco Kenneth Muller, quien ofreció una postura crítica sobre el diseño actual de la iniciativa, señalando que podría generar distorsiones económicas, riesgos institucionales y falta de sostenibilidad fiscal si se aprueba sin modificaciones estructurales.
Muller es considerado uno de los directores centroamericanos más influyentes de la región y el único con dos películas con distribución mundial en Netflix. A su vez su filmografía ha alcanzado plataformas internacionales como Amazon, FOX, Pantaya, Cinelatino así como premios internacionales. Su trayectoria profesional se ha extendido por países como Guatemala, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Puerto Rico, México, Argentina, España, Estados Unidos e Italia. Desde esa experiencia se buscó conocer su visión sobre el impacto real que podría tener esta legislación en el ecosistema audiovisual guatemalteco.
“El problema no es apoyar el cine, sino cómo se diseña el modelo”
Pregunta: Desde su perspectiva, ¿por qué considera que esta ley no debería ser aprobada en su forma actual?
Kenneth Muller: Porque tal como está planteada, permite que el Estado asuma prácticamente el 100% del riesgo financiero sin exigir corresponsabilidad real del productor. No tiene sentido que un cineasta reciba fondos públicos totales sin demostrar financiamiento previo verificable. En cualquier industria seria el riesgo es compartido. Además, no existen límites claros para evitar que los mismos beneficiarios accedan año tras año, lo cual debería regularse para garantizar rotación y acceso equitativo.
Problemas financieros, institucionales y constitucionales
Pregunta: ¿Cuáles son los principales problemas estructurales que usted ve en esta iniciativa?
Kenneth Muller: Hay problemas en tres niveles: financiero, institucional y constitucional. En lo financiero, no se exige viabilidad mínima ni evaluación posterior obligatoria. Si un proyecto fracasa completamente, debería existir una pausa antes de volver a aplicar.
En lo institucional, existe riesgo de captura por grupos pequeños si el órgano rector no incluye al sector privado, universidades acreditadas y ministerios técnicos. Y en lo constitucional, no se establece claramente la neutralidad ideológica ni la prohibición del uso político de los recursos públicos.
¿Desarrollo cultural o subsidio permanente?
Pregunta: Se ha presentado esta ley como un avance cultural y económico para el país. ¿Qué piensa de eso?
Kenneth Muller: El cine puede ser un motor económico si se diseña correctamente. Un esquema de incentivos fiscales bien estructurado podría atraer producciones internacionales y generar empleo en hotelería, transporte, técnicos y turismo. Pero un fondo que financie el 100% del riesgo creativo sin exigir inversión privada ni resultados medibles no es desarrollo industrial, es subsidio permanente. El desarrollo ocurre cuando hay inversión privada y competencia real.
“No todo modelo internacional es replicable en Guatemala”
Pregunta: ¿Por qué considera que esta propuesta no tiene sentido para Guatemala en este momento?
Kenneth Muller: Guatemala enfrenta retos estructurales importantes en infraestructura, salud y seguridad. Si se crea un sistema permanente de financiamiento cultural debe ser sólido y sostenible. No es razonable trasladar la carga financiera a sectores ajenos como la aviación o el turismo. Además, las salas de cine operan bajo lógica de mercado; no puede imponerse la exhibición obligatoria de películas si no compiten comercialmente porque eso genera pérdidas.
Prioridades presupuestarias y responsabilidad fiscal
Pregunta: ¿No debería priorizarse salud, educación o seguridad antes que incentivos al cine?
Kenneth Muller: El presupuesto público es finito. Cuando el Estado crea un fondo permanente, establece prioridades. El cine es importante, pero debe diseñarse con responsabilidad fiscal, corresponsabilidad financiera y evaluación de impacto. No puede convertirse en un esquema donde los mismos reciban año tras año sin medición de resultados.
Riesgos de corrupción y uso político
Pregunta: ¿Qué riesgos de corrupción o mala administración podrían existir?
Kenneth Muller: Si no hay candados fuertes, existen riesgos claros: conflictos de interés, concentración reiterada en los mismos productores, simulación financiera, uso ideológico del fondo y bloqueo indirecto a creadores críticos. También podría utilizarse para campañas políticas o activismo partidario. En casos de fraude deberían existir sanciones severas, devolución de fondos y denuncias penales; sin consecuencias firmes, el sistema pierde legitimidad rápidamente.
Una voz crítica dentro del debate
La postura de Kenneth Muller se suma a un debate cada vez más polarizado sobre el futuro del cine guatemalteco. Mientras algunos sectores ven en la iniciativa una oportunidad histórica para el desarrollo cultural, la visión del director plantea la necesidad de repensar el modelo desde la sostenibilidad económica, la transparencia institucional y la construcción de una industria competitiva a largo plazo.




