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EE. UU. replantea su guía alimentaria: más proteínas y menos ultraprocesados
Nueva pirámide alimenticia de EE. UU. prioriza proteínas, lácteos y alimentos reales, y reduce ultraprocesados según expertos.
Estados Unidos ha renovado de forma profunda sus recomendaciones nutricionales oficiales con una revisión que rompe con la tradicional pirámide alimenticia y redefine las prioridades de la dieta diaria.
El nuevo enfoque, actualizado como parte de las directrices que se revisan cada cinco años, apuesta por un mayor consumo de proteínas y alimentos poco procesados, al tiempo que reduce el protagonismo de los carbohidratos refinados y los ultraprocesados.
La propuesta no solo cambia el diseño visual —con una pirámide invertida—, sino también el mensaje central: priorizar alimentos reales y ricos en nutrientes como base de la alimentación cotidiana.
Una pirámide invertida con énfasis en la “comida real”
Las nuevas directrices estadounidenses sitúan en el centro de la dieta a los alimentos integrales y minimizan el consumo de productos altamente procesados.
El documento oficial subraya la necesidad de regresar a patrones alimentarios más simples, basados en ingredientes reconocibles y con menor grado de transformación industrial.

Según la Administración estadounidense, el objetivo es facilitar elecciones más saludables y reducir la exposición a productos asociados con enfermedades crónicas.
Proteínas: el nuevo eje de cada comida
Prioridad a proteínas de alta calidad
Uno de los cambios más destacados es el papel protagonista de las proteínas. Las directrices señalan el fin de lo que denominan “la guerra a las proteínas” y recomiendan que cada comida priorice fuentes proteicas de alta calidad y densidad nutricional.
Se incluyen tanto proteínas de origen animal como vegetal, acompañadas de grasas saludables provenientes de alimentos integrales como huevos, mariscos, carnes, lácteos enteros, frutos secos, semillas, aceitunas y aguacate.
Frutas y verduras: variedad y mínimo procesamiento
Cantidades diarias recomendadas
El documento insiste en el consumo de frutas y verduras enteras, frescas y poco procesadas. La recomendación concreta es de tres raciones diarias de verduras y dos raciones de fruta, priorizando la diversidad de colores y nutrientes.
The AMA applauds the Administration’s new Dietary Guidelines for spotlighting the highly processed foods, sugar-sweetened beverages, and excess sodium that fuel chronic illnesses. The Guidelines affirm that food is medicine and offer clear direction. https://t.co/AEQg8ZcI62 pic.twitter.com/bTYXhJruUm
— AMA (@AmerMedicalAssn) January 7, 2026
El énfasis está puesto en consumir estos alimentos en su forma original, evitando versiones procesadas o con azúcares añadidos.
Hidratos de carbono: menos refinados, más integrales
Reducción de carbohidratos ultraprocesados
Los carbohidratos pasan a ocupar un lugar secundario dentro de la pirámide, especialmente aquellos refinados y altamente procesados.
Las directrices recomiendan priorizar los cereales integrales ricos en fibra y reducir de forma significativa los productos que sustituyen la nutrición real por calorías vacías.
El mensaje apunta a limitar el consumo de harinas refinadas y productos industriales como parte del patrón alimentario habitual.
Alcohol: recomendación sin límites específicos
Enfoque más general
A diferencia de pautas anteriores, las nuevas recomendaciones eliminan los límites diarios concretos de consumo de alcohol. En lugar de ello, se aconseja limitar su ingesta sin establecer cantidades máximas.
Today, @USDA and @HHSGov released the 2025-2030 Dietary Guidelines for Americans. We are committed to working with the administration to reduce the burden of chronic disease and help consumers make healthier choices.
— American Heart Advocacy (@AmHeartAdvocacy) January 7, 2026
Our statement: https://t.co/hY47kgR8GP
Sí se mantiene la recomendación de evitar completamente el alcohol en situaciones específicas, como el embarazo, los problemas de adicción o cuando existen tratamientos médicos incompatibles.
Reacciones de expertos y organizaciones médicas
Apoyo a la reducción de ultraprocesados
La Asociación Médica de Estados Unidos ha valorado positivamente las nuevas directrices, especialmente las recomendaciones relacionadas con la reducción de ultraprocesados, bebidas azucaradas y exceso de sodio, al considerar que estos factores favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas.
Matices desde la Asociación Americana del Corazón
La Asociación Americana del Corazón ha expresado satisfacción general con el enfoque, aunque también ha manifestado preocupaciones.
Entre ellas, advierte que ciertas recomendaciones sobre sal, condimentos y consumo de carne roja podrían llevar a un exceso de sodio y grasas saturadas, elementos asociados al riesgo cardiovascular.
Asimismo, aunque las directrices destacan los lácteos enteros, la organización continúa promoviendo el consumo de productos lácteos bajos en grasa o sin grasa por sus beneficios para la salud del corazón.
También sugiere priorizar proteínas vegetales, mariscos y carnes magras, y limitar productos animales con alto contenido graso.
Dudas sobre la base científica del enfoque
En una intervención en PBS, la epidemióloga nutricional Lindsey Smith Taillie valoró de forma positiva el énfasis en consumir alimentos reales, especialmente en un país donde la dieta se apoya en gran medida en ultraprocesados.
Introducing: The New Pyramid pic.twitter.com/NR03y6bqos
— HHS (@HHSGov) January 7, 2026
Sin embargo, también expresó preocupación por el aumento de la recomendación de carne y lácteos y por la eliminación de límites claros sobre el alcohol.
Smith planteó además interrogantes sobre posibles conflictos de interés, al señalar que varios de los científicos que elaboraron el informe mantienen vínculos financieros recientes con las industrias de la carne roja y los lácteos, lo que abre el debate sobre si las directrices se basan exclusivamente en evidencia científica.
Comparación con las recomendaciones vigentes en España
Desde 2022, España mantiene unas pautas nutricionales con un enfoque diferente, caracterizado por un menor consumo de carne y mayor protagonismo de alimentos vegetales.
Entre sus recomendaciones figuran el uso del aceite de oliva, el agua como bebida principal, cinco raciones diarias de frutas y verduras, un consumo moderado de lácteos y una mayor presencia de legumbres, pescado y frutos secos en la dieta semanal.
Con información de HUFFPOST.






